miércoles, 9 de diciembre de 2009
MC geek
sábado, 5 de diciembre de 2009
viernes, 20 de noviembre de 2009

Creo en fantasmas, vampiros y
en empleados públicos que una mañana salen volando de su
casa porque soy un hombre
que cayó bajo el amor.
Cuando puedo veo cine y miro
gente desde buses, merced a
un solo sentimiento:
la nostalgia y la tristeza.
Y fíjese que digo uno.
Tengo 19 años y escribo cuentos
fantásticos.
Y ya le dije que creía en vampiros.
Texto de Andrés Caicedo para ilustrar el futuro estreno, al fin, de una que va al top five anual: Let the right one in de Tomas Alfredson.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Latin lover

“Se dice de la persona que falta a la confianza que en ella se pone”. Así se explica uno de los significados de la palabra vil en el diccionario. “Vos tenés que entender que soy un tipo grande y que entregar el orto no es una cosa que se decide de un día para el otro”. Algo así dice Raúl en un diálogo de Vil Romance.
La confianza es importante en ésta película y cabe decir que, al depositarla en ella, no se saldrá desilusionado. A menos, claro, que sea una confianza de condescendencia, que le pidamos a la película que no salga de un esquema que tenemos armado sobre la base del consumo de imágenes pulcras, inmaculadas, esterilizadas. El que busque esto no saldrá desilusionado, saldrá trompeado. Si confiamos en Vil Romance, si realmente confiamos, la película cumple. Cuando tenga que haber sexo, se mostrará eso y no otra cosa. Cuando se tenga que decir “entregar el orto”, se dirá eso y no otra cosa. Hay que confiar en este romance, un conjunto de imágenes que nacen libres pero nunca iguales.
Roberto (Nehuén Zapata), un chico más bien dulce y tranquilo que no vive en ningún lugar fijo, y Raúl (Oscar Génova), un cincuentañero símil Pappo, se conocen en una estación de tren de la provincia de Buenos Aires y sus primeros encuentros sexuales serán violentos, secos y rudos. Rápidamente comienzan a vivir juntos y crean un tipo de relación que en un momento se ve acorralada por la desconfianza y comienzan los celos, el engaño y la violencia.
“Se aplica a cada una de las lenguas derivadas del latín” es una de las explicaciones que da el diccionario acerca de la palabra romance. “Del latín lover” decimos nosotros. Es que esta película tiene la pasión del amor latino en cada uno de sus fotogramas. Cada plano está filmado con un orgullo irresponsablemente amoroso, desesperado, febril, rumbero, cumbiero, borracho. Y de la desconfianza a la traición, de la traición al castigo. Así, como un estribillo latino sin alma de hit.
Pero lo mejor de Vil Romance es que lleva la pasión universal (ahí esta el personaje español que se viene a meter en el medio) al conurbano bonaerense y es en su localía donde gana más puntos y, en esta tierra de nadie, planta su bandera y logra una de las películas argentinas más bellamente lúmpen de los últimos tiempos. Logra que el cine local diga “whisky” para la foto turista pero le salga la sonrisa deformada por el fernet. Y, así, con su imperfección como camiseta, la película de José Campusano baila y grita “¡Saborrr!”
Publicado en La Otra Guía del mes de noviembre.
lunes, 12 de octubre de 2009
Una fácil
lunes, 5 de octubre de 2009
Happy together
¡Larga vida (nunca pasteurizada, jamás descremada) al rey de la comedia, al rey del terror!
Hoy es el día D. O el día S. Y sí, que bien que hace ver a Jerry.
El capítulo The reunion es a las 22hs por HBO.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Gore à la carte
El reciente estreno de Julie and Julia, una película culinaria exquisita y el regreso triunfal de la directora Nora Ephron, me dió ganas de postear algo relacionado con la comida. No sé si es precisamente cocina de gourmet pero que está bueno, está bueno. Bon appétit.
From beyond (1986) de Stuart Gordon.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Mirá la música 4
"ououu i'm Deerek and i can sing high like thiiis"
Step Brothers (2008) de Adam McKay
martes, 15 de septiembre de 2009
Mirá la música 3
Besala, besala, besala! Dormilones del mundo, uníos!
Antes de amanecer (1995) Richard Linklater
Hoy no pensaba hacer más que mirar mala tele y tal vez después ir a comprar un libro. Así es que viendo Canal 26 me dí cuenta de que uno no puede descansar nunca en paz y que estaba obligado a postear algo. No voy un carajo a comprar el libro y apago la tele. Me pongo ya mismo a ver Punto Límite. Como diría el agente Utah: "Vaia con dios" querido Patrick.
viernes, 11 de septiembre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
El quilombo nos pertenece
"With the lights out it's less dangerous. Here we are now, entertain us"Kurt Cobain. Smells like teen spirit.
Ayer fue una de esas buenas jornadas apenas opacada durante dos horas por el lugar común en el que se convirtió ver a la selección y esperar pasar un buen momento. La cosa empezó en el Atlas Lavalle sala 1 (la mejor sala para ver cine de todas) con Bastardos Sin Gloria. Todos los que la vieron ya sabrán que es la mejor película de Tarantino, y los que no, se darán cuenta cuando la vean. No voy a hablar de esa enorme película al menos por ahora. Pero bueno, la pasamos bien (estaba con buena gente). Después salimos de ahí y caminamos por Corrientes hasta la Giralda a tomar un rico chocolate espeso, otro lo tomó con crema para homenajear a Landa, el nazi más simpático del mundo. De ahí a ver "futbol". Un partido de mierda, ya saben. Y de la hospitalaria atención de un tal campeón, que nos atendió en su casa, al Hoyts 3D a ver San Valentín Sangriento. Bueno, la película joya, esa es la crítica. No voy a hablar más por ahora de eso tampoco. Una buena jornada che, pero..
Siempre hay un pero. Sobre todo desde que las salas de cine se conviritieron en lo que son hoy día.
Haciendo una cola para entrar, con un solo pibe atendiendo a una banda de gente que quería ver esa y otras películas, empieza la cosa. Y sigue con otra fila más que nos tenía como si estuviésemos entrando a un boliche. Los trailers ya habían empezado y yo me los estaba perdiendo, todos nos los estábamos perdiendo, no por llegar tarde sino porque no nos dejaban entrar. Casi al ritmo frenético de "dejanos entrar la concha de tu hermana!" pudimos finalmente recibir nuestros anteojos, muy berretas por cierto, y sentarnos, ya con varios trailers perdidos. Todos los trailers estaban en 3D y las luces seguían prendidas. Los dueños de los complejos piensan, y tal vez algo de razón tengan, que a la gente le chupa un huevo el cine, y que les chupa un huevo la calidad en que lo ven y si ven o no los avances. Pero no tanto parece, porque después de un par de gritos nuestros, los inadaptados de siempre, la masa se sumó "apaguen la luz, che!!" y la apagaron.
Bueno sí, hablo solo un poco de San Valentín. La película cumple y generó un goce poco habitual en toda una sala llena y, como en los autocines, gritábamos, festejábamos la sangre, los desnudos, los objetos cortantes que laceraban nuestras retinas. Estábamos como encendidos.
Y se encienden las luces también cuando empiezan los créditos finales aunque la película no haya terminado. Esto no debería hacerse nunca pero en ésta menos porque tiene sosrpresa y porque te mandan un socotroco a la cara que te baja un diente. Bueno, la luz prendida.
A todo esto, cuando los créditos empiezan, unos chabones se agarran a piñas. Algo muy gracioso es que uno se saca la remera para pelear, no una camisa, una remera, no aportaba ninguna incomodidad pero el flaco se sacó la remera. Es así el chabón, ya está, problema suyo. Un descamisado del box. Un desremerado. Pero bueno, esto no me molestó, incluso me hizo pensar que había vuelto el cine como experiencia comunal, como tribu quilombera, pensé "este es nuestro quilombo". Si nos molesta que se agarren a trompadas, los separamos o nos chupa un huevo y seguimos viendo la peli o nos ponemos a charlar con la chica linda que se sienta en la butaca de al lado. No sé, es nuestro quilombo, es nuestro cine. Vemos. Lo que no es nuestro y es un bardo irrespetuoso es que nos prendan la luz sin que termine la película, que tengan dos empleados para todo el complejo, que no podamos ver los trailers (cosa que les debería molestar también a las distribuidoras pero bueno, que se caguen, ese tampoco es nuestro quilombo y en todo caso se toman el meo que rebota en el techo) y lo peor de todo que tengamos que pagar una entrada carísima por semejante maltrato.
Después de todo esto pido el libro de quejas a un empleado que me contesta "¿por qué? ¿hay algo en que lo pueda ayudar? ¿algo que le molesta?" No pibe. Yo sé que vos no tenés la culpa y que no tenés que ponerle onda a ese sueldo pero, primero tratame de vos y segundo no me contestes eso, contestá "Sí, claro. Tomá el libro de quejas, hacélos mierda." Si no nos escucha nadie.

Prenderte fuego es lo que quiero
Estar tranquilo prendiendo fuego
Ojos que brillan estan subiendo
Estar tranquilo es lo que quiero
Ojos que brillan estan subiendo
Estar tranquilo es lo que quiero
Prenderte fuego estan subiendo
Estar tranquilo prendiendo fuego
Letra de Prenderte Fuego El Mató a un Policía Motorizado
Foto de Alison Lohman en Arrástrame al infierno de Sam Raimi
lunes, 31 de agosto de 2009
Mant! es un corto que dirigió Joe Dante y que forma parte de Matinee como una película dirigida por Woolsey. Acá lo dejo entero seguido del trailer de Matinee.
1- Aunque le falten los subtítulos, si no se sabe inglés, se puede disfrutar mucho igual.
2- Lamentablemente Matinee es casi inconseguible, se la puede encontrar en VHS (no se si sutitulada o doblada) en algún videoclub especializado y se puede descargar de la mula pero de esta forma no hay subtítulos disponibles en ningún lado.
sábado, 29 de agosto de 2009
Ocio espacial
Ya se perfilaba como el mejor show que había visto en vivo de esta impresionante banda cuando Santiago Motorizado anuncia un invitado. El invitado era, nada más y nada menos que, Fabián Casas para acompañar esa que sabemos todos. La monada, enloquecida.
Tienes un virus

Unos añitos después de revolucionar el género con La noche de los muertos vivos George Romero volvía con su terror político y desolador. En un pueblo rural de EEUU se desata un virus que vuelve locos de ira a sus portadores. Rápidamente se declara el estado de sitio y se produce una cazería de infectados a lo largo de todo el pueblo. Lo interesante es que la paranoia se propaga a la par del virus y uno ya no sabe si las salvajadas que uno ve son por la locura desatada por la enfermedad o por la locura a secas.
Esta noche a las 24hs la dan en el Malba y, aunque hayan bajado los casos por gripe A, no pequen de confiados y al primero que estornude le dan una buena paliza.
Y para hacer de este fin de semana tal vez tormentoso un fin de semana a todo virus, el Domingo van y se alquilan Shivers de David Cronenberg que es un peliculón. Acá también va de contagios la cosa; un bicho bien cronenbergiano transmite una enfermedad que produce un frenesí de sexo y violencia. Esa combinación filmada por Cronenberg ya nos alcanza y sobra a los espectadores viciosos. Para resaltar están la magnífica orgía en la pileta y el gran plano final.

Y como si no fuese poca la unión que tienen estas películas (trama, género, época) está Lynn Lowry, una actriz de cara rara que tanto en The Crazies como en Shivers interpreta una escena incestuosa (extraña conexión) y que, además, es igual a una vecina que recuerdo con mucho cariño y con no menos perversión.
lunes, 24 de agosto de 2009
Melodías animadas
jueves, 20 de agosto de 2009
Una pasión (o como dice el periodismo: "un tema muy delicado")
jueves, 13 de agosto de 2009
martes, 11 de agosto de 2009
A cuatro manos
Este texto es sobre Watchmen, que ví recién, aunque se haya estrenado hace bastante y no vamos a andar pidiéndole actualidades al Olmo. Además, prácticamente la mitad, se refiere a otra película. Pero ya está con las prolijidades. Sería pedirle demasiado al Olmo que, como se sabe, no acostumbra a dar bola.Habrá coincidencias en que Batman Vuelve es una película oscura. En su comienzo dos padres desilusionados arrojan un bebé a las cloacas. Ya está. Hay coincidencias: Batman Vuelve es una película oscura. También, claro, es una película adulta donde se tratan “temas adultos”. Por ejemplo algunos osados dicen que hasta es una película marxista o, mejor dicho, que el cine de Burton es marxista. Veámoslo, por lo menos, en esta película.
Los personajes principales son desesperados, personajes tristes: Bruce Wayne es uno de los hombres más ricos del mundo, sin elegirlo, en conflicto constante con ese ambiente al que (no) pertenece y además, bueno, le mataron a sus padres cuando era muy chico; El Pingüino fue rechazado por sus padres, como decíamos antes, por sus deformaciones físicas y criado en las cloacas por pingüinos; Selina Kyle (después Gatúbela) tiene una historia que desconocemos por la película pero no importa, es claro que tiene problemas de confianza en sí misma, una frustrada historia de relaciones amorosas y, más que nada o lo que más vemos, un trabajo en el que es explotada – no porque le paguen mal (no lo sabemos), no porque sea esclavizada, sino porque así son la mayoría de los empleos-, es decir, es una persona normal e infeliz con un pésimo día, con un click. Y lo que quieren estos personajes solitarios, tristes, distintos es nivelar un poco más el mundo en el que les toca vivir y por esto Batman y Gatúbela luchan contra el crimen y El Pingüino hasta quiere participar de la política (como Oswald Coblepot, su nombre humano, eso que no es) e integrarse, confiadamente, a la sociedad. Pero estos últimos fracasan -aunque no necesariamente Batman triunfe, pero éste es más metódico y sereno y esto lo hace un poco distinto a los demás, como así su (no casualmente) clase social- y en su desesperación deciden nivelar para abajo, como El Pingüino, queriendo matar a todos los primogénitos de Ciudad Gótica o Gatúbela directamente suicidándose. Pero hay un personaje más que es Max Schrek, el empresario más poderoso de Ciudad Gótica interpretado por Christopher Walken, que es distinto al trío freak y es distinto, principalmente, porque él no es víctima de nada. Su maldad no es producto de frustraciones sino de una perversión más calculada, desafectiva, desapegada. Y no está en conflicto con el mundo en el que vive, es más, es uno de sus dueños y para vivir en él, necesita de gente como Selina Kyle, gente adormecida, o en última instancia, desesperados como Gatúbela. Este personaje es el verdadero villano en la película de Burton, representante, nada más y nada menos, que del capitalismo. Así que tal vez haya coincidencia: Batman Vuelve es una película marxista.
¿A qué viene semejante palabrerío cuando en realidad este texto quiere referirse a Watchmen?
A que se puede hacer cine de superhéroes adulto y que a la vez trate estos temas lateral y divertidamente, recordemos que Batman Vuelve es una película llena de humor, de secuencias de acción espectaculares y de ese universo burtoniano que hace que la mayor parte su filmografía oscura sea totalmente divertida. Y se pueden sumar más ejemplos de oscuridad y adultez tratados con humor como Spiderman y su colorinche festivo o, en Batman: El caballero oscuro, la memorable presentación del Guasón ante la mafia con su truco de magia “¡taran!” y saliendo del hospital vestido de enfermera y su caminar de juguete a cuerda averiado, por nombrar algunos.
En Watchmen ¡al fin llegamos! se tratan muchos temas adultos e importantes, históricos. Ahí están la Guerra Fría, Vietnam, Nixon, una guerra nuclear. También formalmente apuesta a algo distinto en el género: desde la musicalización, su secuencia inicial tiene The times they are a-changin' de Dylan, por ejemplo; hay escenas de sexo donde se ven tetas; la violencia llega a niveles gore; etc.
Digamos que la película tiene intenciones de llevar el género hacia otro lado o diferenciarse, lo que no está mal. Las referencias políticas están ahí, muy visibles. La lateralidad no existe, lo que tampoco está mal necesariamente, aunque quien suscribe lo prefiera. Podrán decirme que el cómic original esto o lo otro. No importa. No lo leí y lo haré en breve, es una deuda. Pero esto es cine y ya me estoy cansando un poco de ese respeto por el cómic que en su adaptación comienza a erguirse como un nuevo qualité. El caballero oscuro no es una gran película por, como algunos dicen, ser más fiel a cierta etapa del cómic sino por ser cine del mejor así como también lo es Batman vuelve que no respeta en lo más mínimo a ninguna etapa del cómic de Batman. La fidelidad con respecto a la obra que se quiere adaptar no es argumentación, es falacia. Volviendo, el problema es la solemnidad con que se toma todo el asunto, sobre todo viniendo de una película de superhéroes. Watchmen no tiene ningún problema en mostrar como matan de un balazo (que suena fuerte, demasiado armado, demasiado estetizado) a una vietnamita embarazada pero sí tiene problemas en construir secuencias de acción divertidas o algún buen chiste en sus 3hs de metraje. Y, más que nada, debería hacerlo porque termina causando risa solo involuntariamente. Cómo en esos momentos donde uno de los vigilantes dice “¿en qué se ha convertido el sueño americano?” O cuando Dr. Manhattan se pasea en bolas (y en bolas quiere decir desnudo: se le ve la pija), eso pide un chiste al respecto y no, está ahí nada más que para decir “guau che, que zarpado, a un supehéroe se le ve la chota”, para lucirse como distinto.
Hay una escena que resume toda la culpa que Watchmen tiene de ser una película de superhéroes. Silk Spectre está jadeando, en éxtasis (está cogiendo, bah) y vemos las manos azules de Dr. Manhattan seguidas de dos manos azules más. El tipo se la está cogiendo a cuatro manos y eso nos saca una risa. La chica se da cuenta que hay dos Dr. Manhattan y se enoja, no le gusta así, por lo tanto se levanta y se va para otro lugar porque no quiere que él haga uso de sus poderes en ese momento. Y de repente ve a un tercer Dr Manhattan que está laburando en otra cosa, evidencia de que éste no estaba concentrado, entonces le empieza a dar una perorata sobre su distanciamiento con lo humano, sobre la relación que ya no es, todo acompañado de una música que subraya lo evidente y que corta, literalmente, el polvo de ver una buena secuencia. Una situación que podría haber sido muy cómica y desestructurante, que nos dejaría poder continuar con ese mundo terrible que la película nos presenta, se diluye sin control, por una fuerza mayor que el film no puede dominar. Y es que Watchmen es una película adicta a la solemnidad y, por esa razón, es imposible tomarla en serio. Porque niega algo que es indispensable, inherente, como el humor y, así, se evidencia el diseño, la artificialidad, lo falso. No importa cuanto Bob Dylan, Leonard Cohen, ralenties, guerras, presidentes, tetas, sangre, citas al cine de Cameron, a Mad Max y etcéteras varios pueda mostrar: es imposible dejar de tomarse toda esa sed de respetabilidad en joda.
De paso dejo este videíto de The Stranglers que tiene, al menos, la palabra heroes para relacionar: No More Heroes.
lunes, 10 de agosto de 2009
jueves, 6 de agosto de 2009
miércoles, 5 de agosto de 2009
Carburando
Ahí, con campera verde y gritando alguna letra apocalíptica, estoy yo en el recital que este domingo El Mató a un Policía Motorizado brindó (palabra no muy roquera) en el barrio de Recoqueta (como diría mi amigo Nacho, compañero de pogos). Un fin de semana que me dejó, en el inicio de ésta, postrado.
martes, 4 de agosto de 2009
El rey de la comedia

Vuelve Larry David el 20 de septiembre por HBO!!! Y con Jerry Seinfeld, Jason Alexander, Julia Louise-Dreyfus y Michael Richards haciendo de ellos mismos intentando rehacer Seinfeld!!! La mejor noticia televisiva desde la invención de la TV!!! Viva Curb your enthusiasm!!! Vivan los signos de exclamación!!!
viernes, 31 de julio de 2009
Frases del cine 1 (y de paso hacete un poster)
La frase del día
Frase que este mediodía, en el programa que Mauro Viale tiene en Canal 26, le tiró Marcelo Ramal, militante del Partido Obrero, a un tipo que se llama Cuneo o algo así y que parece que está con Patti. En fin, uno de esos que recorren los programas de televisión diciendo que hay que subir penas, que hay que darle más poder a la policía, que hay que meter bala ...
viernes, 17 de julio de 2009
jueves, 16 de julio de 2009
JCVD

Cuando uno termina de ver JCVD no sabe muy bien qué es lo que vio. Y cuando se quiere escribir sobre ella, bueno, la cosa se pone más complicada. Lo que vemos al principio es una escena en plano secuencia con Jean Claude repartiendo para todos lados (piñas, patadas, un cine de acción que hace mucho que no se ve) que es casi perfecta y no lo es del todo por una decisión de la película. O sea, es perfecta. De dicha secuencia, de esa sobreexposición de Van Damme sin cortes y sin que este esté casi en ningún momento fuera del plano, se pasará a otra donde veremos a Van Damme haciendo de Van Damme en el mundo real, pero la acción, que antes era rodaje, ahora saldrá a la calle y esta vez se nos ocultará al actor la mayor parte de esta segunda secuencia ¿Hombre de cámara? ¿Actor de raza? ¿De cine? Lo que sea resulta inteligente, enigmático, grande, ambicioso, moderno. Y después, cuando ya nos metemos en una historia de robo a un banco, la película nos asaltará a mano armada y nos interpelará directamente con un rarísimo monólogo de Jean Claude. Ya no sabemos que es lo que estamos viendo, ya no sabemos muy bien cual es el límite de los géneros, qué es ficción, qué realidad. La película termina, también, donde no tendría que terminar y de esta forma convierte en chiste el drama. Una idea interesante: pregunta sobre la respetabilidad desde y hacia el cine. Ya sabemos que las películas de Van Damme nunca fueron respetadas y cuando esta se vuelve una seria, francesa, con este actor que no debería estar acá, se convierte en risa. Un gesto por demás, otra vez, inteligente. JCVD se pregunta siempre sin sentenciar nunca y a la vez se pregunta sobre la sentencia. Sobre el cine que sentencia pero más sobre el espectador sentencioso. Una película enigmática y curiosa (curiosa para nosotros, curiosa ella), una película que utiliza los bisceps y no duda en dar trompadas que mareen y que, como buen cine moderno que es, no se olvida nunca de ser inteligente y reflexiva, como el Dojo, ese arte marcial que practica Van Damme y que también se basa en el respeto, algo que JCVD reclama en nombre de todo ese cine que ya está cansado de pedirle permiso al espectador y a la crítica prejuiciosos, a los que responden antes de preguntar.
miércoles, 15 de julio de 2009
Mirá la música 2
Yo quiero mi pedazo

"Seis pulgadas hacia delante y cinco hacia atrás. Tengo una pulgada rabiosa"" grita Angry Inch, canción del musical de 1998 que en este abril se estrenó en Buenos Aires en The Roxy Live Bar y que da pié a esta nota para tirar algunas líneas, menos críticas que enamoradas, en homenaje a Hedwig And The Angry Inch, la película.
Hedwig recorre distintos bares de Norteamerica con un público que lo único que quiere es comer su rost beef. Hedwig, igual, rockea el salón hasta convertirlo en ring de box. Hedwig sufre desengaños amorosos. Hedwig tiene una pulgada rabiosa y 10.000 kilómetros de amor y cine.
John Cameron Mitchell dirige y protagoniza uno de los mejores musicales modernos existentes y cuenta una historia (y la Historia) durísima de la forma más enérgica posible, de la forma más feliz. John Cameron Mitchell construye, con canciones explosivas creadas por Stephen Trask y animaciones bellísimas a cargo de Emily Hubley, una película que recorre la vida de un personaje inolvidable: Hedwig, un transformer que en vez de convertirse en coche, se transforma en radio y, con fuerza de estribillo glam, es capaz de tirar a guitarrazos cualquier muro que le pongan en el camino.
Game Over

Sabor a Miel
Hollywood ha perdido eso que lo hacía "más grande que la vida" como decía Truffaut, esa capacidad para encantar al espectador desde la ficción noble y bella. Si antes jugaba junto al público, ahora solo quiere impactarlo y no lo deja formar parte activa del juego. Sabor a miel es un claro ejemplo de la cara "emotiva" del nuevo Hollywood y apela a las emociones más básicas de la forma más básica.
Lily (Dakota Fanning) es una chica entrando en la adolescencia que no tiene madre porque ella misma la mató accidentalmente (esto se sabe desde el inicio del film) y tiene un padre que no la quiere y la tortura haciéndola arrodillar sobre granos de sémola. Entonces, decide irse junto a su criada negra y llegan a la casa de tres hermanas (también negras) y así encontrará una nueva familia. Como la película está ambientada en 1964, aprovechará todos los lugares comunes del racismo en el cine y la extorsión sentimental será cada vez mayor. En ningún momento habrá respiro y la bajada de línea será constante. El espectador no podrá reflexionar sobre el racismo, la historia de EEUU, la familia, el rol de la mujer o la paternidad. No le quedará otra que asentir y decir "pucha".
Dos taquitos
Dirigida por: Gina Prince-Bythewood
Actores: Dakota Fanning, Queen Latifah, Jennifer Hudson Alicia Keys
Duración: 145 minutos
Publicada en Veintitres
El luchador

Un principio clipero, con recortes de diario y glam metal, nos deja en claro que Randy "The Ram" Robinson es un luchador de catch (un Hulk Hogan B-side) que tuvo sus 15 minutos en los ochenta. Terminada esta secuencia inicial lo veremos, veinte años después, viviendo en una casa rodante que no puede pagar, trabajando en un supermercado y teniendo exhibiciones por migajas. Esta no es la típica historia de ascenso y caída de una estrella sino la del después. Un poco como el Rocky Balboa de hace un par de años.
Las escenas de lucha son de una crudeza absoluta y llevan (con boleto de ida y vuelta) de la risa a la congoja; con cada patada voladora, con cada "engrapadora". Y el regreso de Mickey Rourke, colosal.
Este es uno de esos actores de los que no hay. Ni ahora, en su nominado regreso, ni antes. Es uno de esos tipos que siempre estuvieron en otro momento pero no en otro lugar, siempre terrenales. Algo así como un John Wayne, como un cowboy ochentero.
El protagonista y una hermosa e hipnótica Marisa Tomei (cuando ella está en plano no se puede ver nada más) que interpreta a una bailarina erótica llamada Cassidy, con la cual The Ram tendrá alguna relación, se cargaran la película en los hombros. Una película que por momentos tiene un guión un tanto obvio y artificial. Pero no importa, porque en tales momentos, estos actores darán veracidad y sentimiento gracias a su entrega y compromiso. Y cuando El Luchador film quiera castigar de más al luchador personaje -con sus tenazas de guión-, ahí estará Mickey "The Ram" Rourke, para devolver puñetazos musculados con anabólicos de integridad.
4 zapatitos.
Publicada en Veintitres
Friday the 13th

La entrega 2009 de Viernes 13 es una película hecha con nobleza, con amor por el mítico personaje y por el género. Tiene la clara intención de entretener y asustar al espectador y nada más. Es simple, arranca con la muerte de la madre de Jason (el final de la original), este vuelve a vengarla y achura adolescentes a diestra y siniestra hasta el final del metraje. Tiene la "valentía" de mostrar carne de chicas lindas, cosa que en los 80 se hacía siempre y que la corrección política de esta década que finaliza no permitió en el cine mainstream, de terror ni de ningún otro género. Es un film con fines concretos que no quiere vender gato por liebre. El problema es que no llega a ninguno de ellos por falta de talento (o algo similar). Las cámaras veloces, a oscuras, no permiten entender bien la acción ni hay un atisbo de creatividad a la hora de las muertes, otro rasgo característico de esta franquicia. Ni siquiera las escenas que copia de la original le salen bien. Tal vez por accidente; por el agua; por abrir bien los planos y/o por ser las únicas muertes filmadas de día, una secuencia, con lancha incluida, sea muy buena. Pero claro, con esto no alcanza.
Dos zapatillas
Duración: 97 minutos
Dirigida por: Marcus Nispel
Con: Jared Paralecki, Danielle Penabaker, Amanda Righetti
Publicada en Veintitres
Tropic Thunder

Una guerra de película
Ben Stiller viene criticando al mundo del espectáculo desde su primer película El insoportable y su programa de televisión The Ben Stiller Show, una obra maestra de la parodia, pero nunca sus balazos fueron tan certeros como en Una guerra de película. Arranca con una serie de falsos avances, cada uno con uno de los protagonistas (Ben Stiller, Jack Black y Robert Downey Junior, los tres en su mejor forma), destruyendo distintos tipos de cine industrial: la película de acción secuelada y mediáticamente invasiva hasta el infinito, las comedias tontas a lo Eddie Murphy, dejando en claro que no es lo mismo una cosa que otra, y la película ganadora de premios, "controversial" y de importante contenido. Una vez que comienza la película propiamente dicha la historia nos muestra a estos tres actores trabajando en un filme bélico que va para fracaso. El director decide cambiar y hacer algo "real", "crudo" y así terminan en medio de la selva en manos de una organización narcotraficante. Los problemas serán más que nada la lucha de egos entre el trío y las parodias se sucederán unas a otras haciendo blancos claros e identificables a los objetos de ataque de Stiller. Una excelente comedia que a su vez es una de las películas más bestiales del año. El personaje de un Tom Cruise inspiradísimo no hace más que confirmar lo bien que le hacen estas películas populares e inteligentes al cine.
Planet Terror

Planet Terror
Como Miami Vice, que empezaba en medio de una pista de baile, Planet Terror no le escapa a la fiesta y arranca a puro reef y go-go dancing con la belleza anti modelo, anti delgadez, anti buen gusto de Rose Mc Gowan y salpica, con cada movimiento de caderas, el anticipo de una película que no va a tener intenciones de bajar. De aquí hasta el final asistiremos a un filme(filme suena demasiado fino para esta película) a puro baldazo de sangre, tripas, buena-mala música (a cargo del mismo director, Robert Rodriguez), carne de barbacoa, carne de chicas, zombies, tiros y un excelente elenco de indomables que parecerían conformar la familia (im)perfecta del cine.
La historia es lo de menos, un virus se suelta en un pueblo de Texas y convierte a la gente en zombies-monstruos mordedores y hambrientos. La protagonista decide abandonar su trabajo de bailarina y tendrá que combatir a los monstruos junto a una cantidad de delirantes personajes que irán apareciendo. Incluso cuando queremos saber algo más, la misma película nos lo niega, pero eso es una sorpresa. Una película a pura exterioridad, concebida solo para disfrutar, que se convierte en una de las mejores del año. Eso sí, impresionables y amantes del buen gusto abstenerse.
martes, 17 de marzo de 2009
Continuidade de sangue
Después de más de veinte años José Mojica Marins vuelve a dirigir y lo hace, nada más y nada menos, que con su mítico personaje Ze Do Caixao, un personaje que hacía más de cuarenta años no visitaba, el que hizo popular a su director y puso en el mapa de los sustos cinematográficos a Brasil (no solo existe la, ahora cerrada, trilogía de Ze do Caixao sino, también, cómics y programas de T.V. que tuvo en su momento). Las películas de Ze son totalmente perturbadoras, su aspecto de mago oscuro y las presentaciones que hacía de sus filmes se quedan en nuestra retina, como un fantasma que se acomoda en algún rincón de una casa vieja y no se va más. Su obra, aunque muchos tengan la costumbre de incluirla dentro de un cine “bizarro” (expresión molesta si las hay), utiliza muchos recursos de cine de vanguardia y su puesta en escena se hace muy particular, dando el status de autor de terror a Marins, aunque este nunca haya tenido una formación anterior de ningún tipo respecto de lo cinematográfico. Su nueva entrega se llama Encarnaçao do Demonio y, a diferencia de varios directores del género (¿por qué será?) que filmaron antes obras maestras como Tobe Hooper (EL Loco de la Motosierra, Poltergeist) o Argento (bueno, muchas) y que hoy se encuentran frente a una cámara como Ben Stiller y Owen Wilson lo hacían frente a una computadora en Zoolander, Marins vuelve en perfecto estado.Ze Do Caixao pasa mucho tiempo en prisión y cuando sale se encuentra con una Sao Paulo mucho más violenta de lo que era antes, con policías vengadores asesinos de niños de favelas, curas masoquistas cómplices de estos policías y un sistema que desde sus entrañas apesta gore. Por supuesto que Ze sigue con su idea de encontrar a la mujer perfecta para engendrar un hijo que dé continuidad a su sangre, lo mismo que pasaba en sus anteriores películas. Y así las buscará, matando a cualquiera que se cruce, torturándolas de las formas más imaginativas y divertidas posibles y mostrándonos (gracias, por todo) sus diabólicas carnes. La diferencia fundamental que tiene Encarnaçao do Demonio con respecto a sus predecesoras (À Meia Noite Levarei Sua Alma, O Estranho Mundo do Zé do Caixão) es el color y confieso que pensé que esto le iba a hacer bajar varios puntos en comparación, porque el blanco y negro le daba todavía un aura más aterradora a sus películas, pero Marins sabe utilizar el color a la perfección y la fotografía quemada, un poco como las de las últimas películas de Takashi Miike, que es bastante molesta a veces, en este caso queda muy bien por ese aire a tren fantasma, a feria de circo que tiene ahora y siempre la saga de Ze do Caixao. Pero además el blanco y negro volverá de la mano, primero de los flashbacks hacia sus películas anteriores y después de los fantasmas que perseguirán a Ze, los muertos que vuelven a su conciencia y a la vida real. Otra cosa que no le falta a esta película y que tiene más que en las anteriores es el humor, el cura es un claro ejemplo de esto.
Encarnaçao do Demonio con su delirio gore, su magia oscura y su desenfreno es una película de autocine, para ver a la noche (media) con amigos, nunca en silencio, gritando, festejando, tomando cerveza (o lo que quieran), sin ningún respeto por el espectador vecino, o mejor dicho, haciéndolo sentir cómodo, parte de la fiesta, de la comunión cinéfila. Estará la posibilidad de esto en la sección Nocturna del 11 BAFICI que empieza la semana que viene.
jueves, 26 de febrero de 2009
La historia oficial

Eso de hacer autobombo es muy feo. Y andar citándose a uno mismo también: “Evidentemente, si Historias Extraordinarias tiene una lección que dar respecto de las formas de cómo se hace el cine, el INCAA no las va a aprender”. Eso dije hace unos posts. Esto dice un mail del CeFoPro que recibí recién: “Se les informa que se ha abierto a todo público el Laboratorio: Creadores de Historias.” No tengo idea de qué puede llegar a significar esto pero me llama la atención y me parece que podría tener relación con la película de Llinás. Si lo que pretenden es generar fórmulas productivas centrándose en los guiones, alguien que yo conozco no estaba taaan equivocado.
sábado, 7 de febrero de 2009
De parado

Cuando terminé de ver Zack And Miri Make A Porno pensé que tenía que escribir urgente sobre esa película y después miré el reloj y me di cuenta que había tardado muchísimo en terminar de verla. No, el tiempo del metraje es estándar, apenas una hora y cuarenta. No, la película pasa como tren volador. El tema era yo. No tiene nada que ver con que me extravié en una paradoja espacio-tiempo ni nada por el estilo (el tren no era el de Volver al Futuro 3), es solo, y no tanto, que la vi en mi casa, en DVD, entonces me tomé ciertas libertades. Es que cuando me di cuenta de esto también lo hice de que una categoría más existe entre la lista de estas. Listas de listas. Las obsesiones cinéfilas.
Hay varias películas con las que me pasa que no las puedo ver. No son Babel ni Troya ni las de estos tiempos de Oscar ni nada de eso. Son muy otras. Otras de las que estoy totalmente enamorado, que no puedo resistir verlas, que necesito gritar, bailar, saltar, hablar solo, dar vueltas en círculo, cantar, besar a la pared, a la almohada, a lo que venga, jugar a que soy alguno de sus personajes, lo que sea, pero sobre todo levantarme, verlas parado. Es como si la visión de la película fuese demasiado poco, como si necesitara tocarla, o ya que me pasó por última vez con esta nueva, el mejor regreso posible de Kevin Smith, manosearla. O no sé, ver a mis amigos, estar de repente en medio de una fiesta, de un recital ¿qué sé yo?
Y ahora, que acabo de poner música, porque me percaté de que estaba escribiendo en un silencio prisionero, pienso un poco que, tal vez, estas películas son como canciones felices, o no sé si felices, en todo caso de esas tristes que provocan felicidad. Las hay. Así que supongo que habrá que bailarlas. Pelar la guitarra eléctrica.
Y si hablamos de música ¿cómo olvidarse de ese momento, si hay que pasarlo repetidas veces después de haberse levantado tanto del sillón, en el que los celos se elevan de la mano del volumen de Hey de The Pixies? Y eso, por nombrar algo distraídamente, por no contar un chiste genial que necesita sorpresa, para no pasarme de rosca. ZAMMAP es una chica a la que hay que sacar a bailar, claro, con un solo fin. La idea fija, que le dicen ¿¡Qué fija!? ¡Inquieta!
Ah sí, la lista, que no es valorativa, ni completa, ni nada, porque es una lista dispersa y atolondrada:
Cuando Harry Conoció a Sally (Rob Reiner)
Casi todas las de Linklater, sobre todo Escuela de rock, Antes del atardecer, Antes de amanecer, Rebeldes y Confundidos...
Varias de Spielberg, sobre todo La Guerra de los mundos
Embriagado de amor (Paul Thomas Anderson)
Cuenta conmigo (Rob Reiner)
Los exploradores (Joe Dante)
The Hole (Tsai Ming Liang)
Inseparablemente Juntos (los hermanos Farrelly)
Casi todas las de Nanni Moretti
Superbad (Greg Mottola)
Alta Fidelidad (Stephen Frears)
Peggy Sue Got Married (Francis Ford Coppolla)
Titanic(James Cameron)
Y muchas más que no recuerdo. Y una, también nueva, que se suma. Son of Rambow, recién editada en DVD.
Y, bueno, para terminar con cualquier tipo de idea-nota fija pero también porque se habló de música y esta semana lo merece, dejo acá un momento de puro baile encantado en honor a Lux Interior, que en movimiento y éxtasis descanse.










