viernes, 31 de julio de 2009

Frases del cine 1 (y de paso hacete un poster)

"Tiene acento inglés, seguro que es un pelotudo"
Walter Mathau en The Taking of Pelham One, Two, Three.

No ví la versión de Tony Scott pero la original es excelente y tiene esta frase.

La frase del día

“ No estamos en una comisaría, si estuviéramos en una me podrías torturar pero, como estamos en un programa de televisión, me tenés que dejar hablar.”

Frase que este mediodía, en el programa que Mauro Viale tiene en Canal 26, le tiró Marcelo Ramal, militante del Partido Obrero, a un tipo que se llama Cuneo o algo así y que parece que está con Patti. En fin, uno de esos que recorren los programas de televisión diciendo que hay que subir penas, que hay que darle más poder a la policía, que hay que meter bala ...

jueves, 16 de julio de 2009

JCVD



Cuando uno termina de ver JCVD no sabe muy bien qué es lo que vio. Y cuando se quiere escribir sobre ella, bueno, la cosa se pone más complicada. Lo que vemos al principio es una escena en plano secuencia con Jean Claude repartiendo para todos lados (piñas, patadas, un cine de acción que hace mucho que no se ve) que es casi perfecta y no lo es del todo por una decisión de la película. O sea, es perfecta. De dicha secuencia, de esa sobreexposición de Van Damme sin cortes y sin que este esté casi en ningún momento fuera del plano, se pasará a otra donde veremos a Van Damme haciendo de Van Damme en el mundo real, pero la acción, que antes era rodaje, ahora saldrá a la calle y esta vez se nos ocultará al actor la mayor parte de esta segunda secuencia ¿Hombre de cámara? ¿Actor de raza? ¿De cine? Lo que sea resulta inteligente, enigmático, grande, ambicioso, moderno. Y después, cuando ya nos metemos en una historia de robo a un banco, la película nos asaltará a mano armada y nos interpelará directamente con un rarísimo monólogo de Jean Claude. Ya no sabemos que es lo que estamos viendo, ya no sabemos muy bien cual es el límite de los géneros, qué es ficción, qué realidad. La película termina, también, donde no tendría que terminar y de esta forma convierte en chiste el drama. Una idea interesante: pregunta sobre la respetabilidad desde y hacia el cine. Ya sabemos que las películas de Van Damme nunca fueron respetadas y cuando esta se vuelve una seria, francesa, con este actor que no debería estar acá, se convierte en risa. Un gesto por demás, otra vez, inteligente. JCVD se pregunta siempre sin sentenciar nunca y a la vez se pregunta sobre la sentencia. Sobre el cine que sentencia pero más sobre el espectador sentencioso. Una película enigmática y curiosa (curiosa para nosotros, curiosa ella), una película que utiliza los bisceps y no duda en dar trompadas que mareen y que, como buen cine moderno que es, no se olvida nunca de ser inteligente y reflexiva, como el Dojo, ese arte marcial que practica Van Damme y que también se basa en el respeto, algo que JCVD reclama en nombre de todo ese cine que ya está cansado de pedirle permiso al espectador y a la crítica prejuiciosos, a los que responden antes de preguntar.

miércoles, 15 de julio de 2009

Mirá la música 2

El primer post que escribí fue sobre Shara y en su momento no encontraba este video. Esta escena es mágica.

Yo quiero mi pedazo


"Seis pulgadas hacia delante y cinco hacia atrás. Tengo una pulgada rabiosa"" grita Angry Inch, canción del musical de 1998 que en este abril se estrenó en Buenos Aires en The Roxy Live Bar y que da pié a esta nota para tirar algunas líneas, menos críticas que enamoradas, en homenaje a Hedwig And The Angry Inch, la película.
Hedwig nace Hansel el mismo año que se levanta el muro de Berlín y se queda del lado Este. Hansel sueña con Bowie, Iggy Pop y Lou reed. Hansel baila espástico la letra de Freaks que escucha en las falsas radios norteamericanas. Hansel conoce a un policía con la sonrisa más americana posible y le deja un camino de Yummy ositos para asegurar el reencuentro. Hansel vislumbra la posibilidad de casarse e irse a EE.UU. Hansel se hace una operación de sexo y le queda una pulgada rabiosa de carne.
Hedwig recorre distintos bares de Norteamerica con un público que lo único que quiere es comer su rost beef. Hedwig, igual, rockea el salón hasta convertirlo en ring de box. Hedwig sufre desengaños amorosos. Hedwig tiene una pulgada rabiosa y 10.000 kilómetros de amor y cine.
John Cameron Mitchell dirige y protagoniza uno de los mejores musicales modernos existentes y cuenta una historia (y la Historia) durísima de la forma más enérgica posible, de la forma más feliz. John Cameron Mitchell construye, con canciones explosivas creadas por Stephen Trask y animaciones bellísimas a cargo de Emily Hubley, una película que recorre la vida de un personaje inolvidable: Hedwig, un transformer que en vez de convertirse en coche, se transforma en radio y, con fuerza de estribillo glam, es capaz de tirar a guitarrazos cualquier muro que le pongan en el camino.

Game Over



Sabor a Miel
Hollywood ha perdido eso que lo hacía "más grande que la vida" como decía Truffaut, esa capacidad para encantar al espectador desde la ficción noble y bella. Si antes jugaba junto al público, ahora solo quiere impactarlo y no lo deja formar parte activa del juego. Sabor a miel es un claro ejemplo de la cara "emotiva" del nuevo Hollywood y apela a las emociones más básicas de la forma más básica.
Lily (Dakota Fanning) es una chica entrando en la adolescencia que no tiene madre porque ella misma la mató accidentalmente (esto se sabe desde el inicio del film) y tiene un padre que no la quiere y la tortura haciéndola arrodillar sobre granos de sémola. Entonces, decide irse junto a su criada negra y llegan a la casa de tres hermanas (también negras) y así encontrará una nueva familia. Como la película está ambientada en 1964, aprovechará todos los lugares comunes del racismo en el cine y la extorsión sentimental será cada vez mayor. En ningún momento habrá respiro y la bajada de línea será constante. El espectador no podrá reflexionar sobre el racismo, la historia de EEUU, la familia, el rol de la mujer o la paternidad. No le quedará otra que asentir y decir "pucha".
Dos taquitos
Dirigida por: Gina Prince-Bythewood
Actores: Dakota Fanning, Queen Latifah, Jennifer Hudson Alicia Keys
Duración: 145 minutos


Publicada en Veintitres

El luchador



Un principio clipero, con recortes de diario y glam metal, nos deja en claro que Randy "The Ram" Robinson es un luchador de catch (un Hulk Hogan B-side) que tuvo sus 15 minutos en los ochenta. Terminada esta secuencia inicial lo veremos, veinte años después, viviendo en una casa rodante que no puede pagar, trabajando en un supermercado y teniendo exhibiciones por migajas. Esta no es la típica historia de ascenso y caída de una estrella sino la del después. Un poco como el Rocky Balboa de hace un par de años.
Las escenas de lucha son de una crudeza absoluta y llevan (con boleto de ida y vuelta) de la risa a la congoja; con cada patada voladora, con cada "engrapadora". Y el regreso de Mickey Rourke, colosal.
Este es uno de esos actores de los que no hay. Ni ahora, en su nominado regreso, ni antes. Es uno de esos tipos que siempre estuvieron en otro momento pero no en otro lugar, siempre terrenales. Algo así como un John Wayne, como un cowboy ochentero.
El protagonista y una hermosa e hipnótica Marisa Tomei (cuando ella está en plano no se puede ver nada más) que interpreta a una bailarina erótica llamada Cassidy, con la cual The Ram tendrá alguna relación, se cargaran la película en los hombros. Una película que por momentos tiene un guión un tanto obvio y artificial. Pero no importa, porque en tales momentos, estos actores darán veracidad y sentimiento gracias a su entrega y compromiso. Y cuando El Luchador film quiera castigar de más al luchador personaje -con sus tenazas de guión-, ahí estará Mickey "The Ram" Rourke, para devolver puñetazos musculados con anabólicos de integridad.
4 zapatitos.

Publicada en Veintitres

Friday the 13th


La entrega 2009 de Viernes 13 es una película hecha con nobleza, con amor por el mítico personaje y por el género. Tiene la clara intención de entretener y asustar al espectador y nada más. Es simple, arranca con la muerte de la madre de Jason (el final de la original), este vuelve a vengarla y achura adolescentes a diestra y siniestra hasta el final del metraje. Tiene la "valentía" de mostrar carne de chicas lindas, cosa que en los 80 se hacía siempre y que la corrección política de esta década que finaliza no permitió en el cine mainstream, de terror ni de ningún otro género. Es un film con fines concretos que no quiere vender gato por liebre. El problema es que no llega a ninguno de ellos por falta de talento (o algo similar). Las cámaras veloces, a oscuras, no permiten entender bien la acción ni hay un atisbo de creatividad a la hora de las muertes, otro rasgo característico de esta franquicia. Ni siquiera las escenas que copia de la original le salen bien. Tal vez por accidente; por el agua; por abrir bien los planos y/o por ser las únicas muertes filmadas de día, una secuencia, con lancha incluida, sea muy buena. Pero claro, con esto no alcanza.
Dos zapatillas
Duración: 97 minutos
Dirigida por: Marcus Nispel
Con: Jared Paralecki, Danielle Penabaker, Amanda Righetti


Publicada en Veintitres

Tropic Thunder


Una guerra de película
Ben Stiller viene criticando al mundo del espectáculo desde su primer película El insoportable y su programa de televisión The Ben Stiller Show, una obra maestra de la parodia, pero nunca sus balazos fueron tan certeros como en Una guerra de película. Arranca con una serie de falsos avances, cada uno con uno de los protagonistas (Ben Stiller, Jack Black y Robert Downey Junior, los tres en su mejor forma), destruyendo distintos tipos de cine industrial: la película de acción secuelada y mediáticamente invasiva hasta el infinito, las comedias tontas a lo Eddie Murphy, dejando en claro que no es lo mismo una cosa que otra, y la película ganadora de premios, "controversial" y de importante contenido. Una vez que comienza la película propiamente dicha la historia nos muestra a estos tres actores trabajando en un filme bélico que va para fracaso. El director decide cambiar y hacer algo "real", "crudo" y así terminan en medio de la selva en manos de una organización narcotraficante. Los problemas serán más que nada la lucha de egos entre el trío y las parodias se sucederán unas a otras haciendo blancos claros e identificables a los objetos de ataque de Stiller. Una excelente comedia que a su vez es una de las películas más bestiales del año. El personaje de un Tom Cruise inspiradísimo no hace más que confirmar lo bien que le hacen estas películas populares e inteligentes al cine.

Planet Terror


Planet Terror
Como Miami Vice, que empezaba en medio de una pista de baile, Planet Terror no le escapa a la fiesta y arranca a puro reef y go-go dancing con la belleza anti modelo, anti delgadez, anti buen gusto de Rose Mc Gowan y salpica, con cada movimiento de caderas, el anticipo de una película que no va a tener intenciones de bajar. De aquí hasta el final asistiremos a un filme(filme suena demasiado fino para esta película) a puro baldazo de sangre, tripas, buena-mala música (a cargo del mismo director, Robert Rodriguez), carne de barbacoa, carne de chicas, zombies, tiros y un excelente elenco de indomables que parecerían conformar la familia (im)perfecta del cine.
La historia es lo de menos, un virus se suelta en un pueblo de Texas y convierte a la gente en zombies-monstruos mordedores y hambrientos. La protagonista decide abandonar su trabajo de bailarina y tendrá que combatir a los monstruos junto a una cantidad de delirantes personajes que irán apareciendo. Incluso cuando queremos saber algo más, la misma película nos lo niega, pero eso es una sorpresa. Una película a pura exterioridad, concebida solo para disfrutar, que se convierte en una de las mejores del año. Eso sí, impresionables y amantes del buen gusto abstenerse.
Ya que hacía mucho que no aparecía por acá, vuelvo con algunas cosas viejas que elijo arbitrariamente y que habían quedado en algún lado perdidas más algunas notas publicadas. Así hago un poco de número.

Mirá la música