
Una guerra de película
Ben Stiller viene criticando al mundo del espectáculo desde su primer película El insoportable y su programa de televisión The Ben Stiller Show, una obra maestra de la parodia, pero nunca sus balazos fueron tan certeros como en Una guerra de película. Arranca con una serie de falsos avances, cada uno con uno de los protagonistas (Ben Stiller, Jack Black y Robert Downey Junior, los tres en su mejor forma), destruyendo distintos tipos de cine industrial: la película de acción secuelada y mediáticamente invasiva hasta el infinito, las comedias tontas a lo Eddie Murphy, dejando en claro que no es lo mismo una cosa que otra, y la película ganadora de premios, "controversial" y de importante contenido. Una vez que comienza la película propiamente dicha la historia nos muestra a estos tres actores trabajando en un filme bélico que va para fracaso. El director decide cambiar y hacer algo "real", "crudo" y así terminan en medio de la selva en manos de una organización narcotraficante. Los problemas serán más que nada la lucha de egos entre el trío y las parodias se sucederán unas a otras haciendo blancos claros e identificables a los objetos de ataque de Stiller. Una excelente comedia que a su vez es una de las películas más bestiales del año. El personaje de un Tom Cruise inspiradísimo no hace más que confirmar lo bien que le hacen estas películas populares e inteligentes al cine.
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