"With the lights out it's less dangerous. Here we are now, entertain us"Kurt Cobain. Smells like teen spirit.
Ayer fue una de esas buenas jornadas apenas opacada durante dos horas por el lugar común en el que se convirtió ver a la selección y esperar pasar un buen momento. La cosa empezó en el Atlas Lavalle sala 1 (la mejor sala para ver cine de todas) con Bastardos Sin Gloria. Todos los que la vieron ya sabrán que es la mejor película de Tarantino, y los que no, se darán cuenta cuando la vean. No voy a hablar de esa enorme película al menos por ahora. Pero bueno, la pasamos bien (estaba con buena gente). Después salimos de ahí y caminamos por Corrientes hasta la Giralda a tomar un rico chocolate espeso, otro lo tomó con crema para homenajear a Landa, el nazi más simpático del mundo. De ahí a ver "futbol". Un partido de mierda, ya saben. Y de la hospitalaria atención de un tal campeón, que nos atendió en su casa, al Hoyts 3D a ver San Valentín Sangriento. Bueno, la película joya, esa es la crítica. No voy a hablar más por ahora de eso tampoco. Una buena jornada che, pero..
Siempre hay un pero. Sobre todo desde que las salas de cine se conviritieron en lo que son hoy día.
Haciendo una cola para entrar, con un solo pibe atendiendo a una banda de gente que quería ver esa y otras películas, empieza la cosa. Y sigue con otra fila más que nos tenía como si estuviésemos entrando a un boliche. Los trailers ya habían empezado y yo me los estaba perdiendo, todos nos los estábamos perdiendo, no por llegar tarde sino porque no nos dejaban entrar. Casi al ritmo frenético de "dejanos entrar la concha de tu hermana!" pudimos finalmente recibir nuestros anteojos, muy berretas por cierto, y sentarnos, ya con varios trailers perdidos. Todos los trailers estaban en 3D y las luces seguían prendidas. Los dueños de los complejos piensan, y tal vez algo de razón tengan, que a la gente le chupa un huevo el cine, y que les chupa un huevo la calidad en que lo ven y si ven o no los avances. Pero no tanto parece, porque después de un par de gritos nuestros, los inadaptados de siempre, la masa se sumó "apaguen la luz, che!!" y la apagaron.
Bueno sí, hablo solo un poco de San Valentín. La película cumple y generó un goce poco habitual en toda una sala llena y, como en los autocines, gritábamos, festejábamos la sangre, los desnudos, los objetos cortantes que laceraban nuestras retinas. Estábamos como encendidos.
Y se encienden las luces también cuando empiezan los créditos finales aunque la película no haya terminado. Esto no debería hacerse nunca pero en ésta menos porque tiene sosrpresa y porque te mandan un socotroco a la cara que te baja un diente. Bueno, la luz prendida.
A todo esto, cuando los créditos empiezan, unos chabones se agarran a piñas. Algo muy gracioso es que uno se saca la remera para pelear, no una camisa, una remera, no aportaba ninguna incomodidad pero el flaco se sacó la remera. Es así el chabón, ya está, problema suyo. Un descamisado del box. Un desremerado. Pero bueno, esto no me molestó, incluso me hizo pensar que había vuelto el cine como experiencia comunal, como tribu quilombera, pensé "este es nuestro quilombo". Si nos molesta que se agarren a trompadas, los separamos o nos chupa un huevo y seguimos viendo la peli o nos ponemos a charlar con la chica linda que se sienta en la butaca de al lado. No sé, es nuestro quilombo, es nuestro cine. Vemos. Lo que no es nuestro y es un bardo irrespetuoso es que nos prendan la luz sin que termine la película, que tengan dos empleados para todo el complejo, que no podamos ver los trailers (cosa que les debería molestar también a las distribuidoras pero bueno, que se caguen, ese tampoco es nuestro quilombo y en todo caso se toman el meo que rebota en el techo) y lo peor de todo que tengamos que pagar una entrada carísima por semejante maltrato.
Después de todo esto pido el libro de quejas a un empleado que me contesta "¿por qué? ¿hay algo en que lo pueda ayudar? ¿algo que le molesta?" No pibe. Yo sé que vos no tenés la culpa y que no tenés que ponerle onda a ese sueldo pero, primero tratame de vos y segundo no me contestes eso, contestá "Sí, claro. Tomá el libro de quejas, hacélos mierda." Si no nos escucha nadie.
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